Saltillo, Coahuila, 1 de agosto de 2026. Al concluir la primera Jornada de formación, oración, escucha, diálogo y discernimiento sobre el Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad, el obispo de Saltillo, Mons. Hilario González García, invitó a los integrantes del Consejo Diocesano de Pastoral a asumir la sinodalidad no como un programa pasajero, sino como un proceso permanente de conversión pastoral que requiere formación integral, comunión y corresponsabilidad.
Durante su mensaje final, el Obispo señaló que existe una profunda consonancia entre las orientaciones del Documento Final del Sínodo y el camino pastoral que actualmente recorre la Diócesis de Saltillo a través de su Plan Orgánico de Pastoral.
Mons. Hilario destacó que uno de los principales desafíos de la Iglesia es fortalecer la formación de los agentes de pastoral. Recordó que, durante las visitas pastorales realizadas en las parroquias, pudo constatar el deseo de quienes ya sirven activamente de seguir preparándose y profundizando en su fe. Sin embargo, reconoció que aún es necesario motivar a un mayor número de bautizados para que asuman un compromiso permanente con la formación cristiana.
«La meta no puede ser únicamente conservar a quienes ya participan, sino crecer en el número de discípulos comprometidos con la misión. Necesitamos comunidades donde cada vez más fieles descubran su vocación y participen activamente en la vida y la misión de la Iglesia», expresó.
El Obispo subrayó que la formación debe conducir a fortalecer la filiación divina, la fraternidad, la comunión entre sacerdotes, laicos y vida consagrada, así como el compromiso por la dignidad de toda persona, la familia y la construcción de una auténtica comunidad eclesial.
Asimismo, afirmó que el horizonte pastoral de la diócesis busca consolidar un Pueblo de Dios peregrino de la esperanza, donde los dones, carismas y ministerios se integren armónicamente al servicio de la misión evangelizadora, tal como lo propone el Documento Final del Sínodo.
Para explicar esta visión, Mons. Hilario recurrió a una imagen cercana a la vida cotidiana:
- Podemos tener todos los ingredientes para preparar un pastel, pero eso no significa que ya tengamos un pastel. Hace falta integrarlos, seguir un proceso, utilizar las herramientas adecuadas y dar el tiempo necesario para que todo se transforme en una sola realidad. Lo mismo sucede en la pastoral: no basta con tener personas, ministerios o estructuras; necesitamos integrarlos orgánicamente para formar un cuerpo vivo.
Con esta comparación, invitó a los responsables de la pastoral diocesana a favorecer procesos de integración, maduración y comunión que permitan pasar de una pastoral fragmentada a una verdadera pastoral orgánica, donde cada vocación, ministerio y carisma encuentre su lugar en la construcción del Reino de Dios.
Finalmente, exhortó a los miembros del Consejo Diocesano de Pastoral a continuar este itinerario de estudio y discernimiento con espíritu de apertura al Espíritu Santo, convencidos de que la sinodalidad se construye caminando juntos, escuchándose mutuamente y buscando siempre el bien de toda la Iglesia.




































