En la Misa de Clausura del XXXIII Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación, el obispo electo de Puerto Escondido y presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM), exhortó a los participantes a fortalecer la unidad, interpretar los signos de los tiempos y responder con acciones concretas a las necesidades de la Iglesia y la sociedad.
Villahermosa, Tabasco, 23 de octubre de 2026.
En el marco de la clausura del XXXIII Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación, celebrado en Villahermosa, Tabasco, el presidente de CEPCOM dirigió una homilía centrada en la vocación de los comunicadores católicos y los compromisos que surgen de la reflexión y el discernimiento realizados durante los días del encuentro.
A partir de la carta de San Pablo a los Efesios y del Evangelio, invitó a los participantes a renovar su servicio evangelizador mediante tres compromisos fundamentales: cultivar la unidad y la paz, aprender a interpretar los signos de Dios y actuar desde hoy para construir una Iglesia que escucha, comprende y anuncia con esperanza.
A continuación, reproducimos íntegramente el contenido de su homilía, organizado por apartados temáticos para facilitar su lectura.
La Palabra de Dios ilumina la misión de los comunicadores
La palabra de Dios, que hemos escuchado, nos da una luz que nos orienta. Y precisamente esta mañana, cuando estaba reflexionando en la palabra de Dios que ha correspondido a este viernes, pues me parecía muy atinada, verdad, bien directa, muy clara también para entresacar algunas enseñanzas al llegar al final de nuestro encuentro.
Me encuentro yo también con contento, satisfecho por la experiencia vivida a lo largo de esta semana, y sobre todo lleno de gratitud, agradeciéndole a Dios durante pues estos días aquí en esta hermosa ciudad de Villahermosa, donde pudimos compartir desde luego nuestra amistad, escuchar también nuestras experiencias y renovar con alegría el servicio que estamos prestando mediante la comunicación a la evangelización.
Gracias de todo corazón a Monseñor Gerardo de Jesús y juntamente con el Padre Roberto y todo el equipo de la pastoral de comunicación de esta diócesis por su generosidad, su apoyo y hospitalidad. De veras nos han hecho sentir en casa, lo hemos dicho durante toda esta semana. Y no es una frase floja, es realmente así nos hemos sentido.
Pues que el Señor siga recompensando todo el bien que a través de ustedes nos ha regalado para vivir esta experiencia tan hermosa de este encuentro.
Un solo cuerpo en Cristo: discernir la realidad y responder a la vocación
Y les decía, pues la Palabra de Dios me parece que nos deja muchas enseñanzas para lo que estuvimos trabajando.
Primero, bueno, pues yo veía la experiencia que nos ha transmitido San Pablo en esta lectura semicontinua que hemos realizado durante estos días de su carta a los Efesios. Él nos recuerda que formamos un solo cuerpo, que formamos un solo cuerpo en Cristo, y Jesús también nos hace hoy una referencia importante sobre el saber interpretar los signos de los tiempos.
Durante estos días comenzábamos siguiendo la metodología que se propuso para nuestro encuentro, pues comenzábamos, ¿verdad? Ustedes lo recordarán, tratando de acercarnos a la realidad de la comunicación eclesial, partiendo pues de esta escucha de tratar de comprender y de tratar de hacer un discernimiento de lo que estuvimos retroalimentándonos todos.
Y hemos reconocido dificultades, hemos reconocido también desafíos, y hemos reconocido también muchas posibilidades. No nos hemos quedado solamente ante tantos retos, sino las posibilidades que nos abre ese horizonte.
Y ahora necesitamos dar un paso más, preguntarnos qué es lo que quiere el Señor, qué es lo que nos está pidiendo el Señor con todo esto que a lo largo de esta semana estuvimos profundizando, sobre todo para responderle con fidelidad a esta vocación a la que nos ha llamado, como también San Pablo insistía en la primera lectura, el vivir conforme a esta vocación, conforme a nuestra vocación de ser hijos de Dios, de ser bautizados, de ser seguidores de Cristo y de ser comunicadores de la alegría del Evangelio.
Y quisiera que recogiéramos concretamente 3 enseñanzas considerando estas 2 lecturas.
Primer compromiso: cultivar la unidad y la paz
El primer aspecto que quisiera poner de manifiesto pues es cultivar la unidad y la paz.
San Pablo nos ha invitado a ser humildes, a ser amables, a ser comprensivos y también a soportarnos. A veces podemos considerar el soportarnos como que, híjole, pues ya no me queda otra, ¿no? Pero recordemos que soportarnos quiere decir ser el soporte del otro, ser soporte también de los demás.
Apoyándonos, ¿verdad? Juntos, que demos expresión, porque ser soporte unos de otros pues es clave en este servicio que estamos realizando.
En la Pastoral de la Comunicación todos estamos llamados a escucharnos, a respetarnos y sobre todo trabajar en equipo.
Que nuestras palabras y que nuestros medios sigan construyendo esos puentes que anhelamos construir y a donde anhelamos también llegar para que favorezcan a la comunión en nuestra sociedad, entre nosotros, y sigamos haciendo este camino juntos, no cada quien por su lado, sino juntos.
Por eso me parecía muy oportuno este mensaje que nos deja hoy San Pablo hablando a la comunidad de los Efesios de la unidad y hablándonos a través de ellos también a nosotros que hemos visto esto como una prioridad.
Segundo compromiso: aprender a leer los signos de Dios
El segundo compromiso, pues, es aprender a leer los signos de Dios.
Jesús nos pregunta en el Evangelio, porque ciertamente quizás es fácil saber interpretar tantas cosas, pero a veces nos cuesta comprender lo que sucede a nuestro alrededor.
Y como comunicadores cristianos necesitamos mirar la realidad con ojos de fe, escuchar a las personas a quienes nos rodean y discernir los desafíos de nuestro tiempo.
Creo que esta semana pues nos ha favorecido también este acercamiento a nuestra realidad.
A propósito del trabajo que hacíamos la tarde del miércoles y el transcurso del día de ayer, pues todos estábamos ya vislumbrando ciertas prioridades a nivel de nuestras provincias eclesiásticas, ya en lo práctico, ¿no? Para saliendo de aquí pues llevarnos también tareas a realizar.
Y esto me parecía pues de veras clave para seguir anunciando hoy el Evangelio con verdad, con creatividad y sobre todo con esperanza.
Tercer compromiso: reconciliarnos y actuar hoy
Y el tercer compromiso pues sería el reconciliarnos y actuar el día de hoy, no dejar las cosas para mañana, no dejemos para mañana el bien que podamos hacer hoy.
Si nosotros damos el primer paso para acercarnos a quienes quizás hemos dejado de escuchar, para pedir perdón, para colaborar con quien piensa diferente de nosotros y para responder a las necesidades de nuestras comunidades, cada quien en la realidad, ahí donde trabajamos, ahí donde estamos.
La renovación de nuestra misión comienza también con pequeñas decisiones quizás que podemos ir tomando llenas de amor y sobre todo pensando en donde nosotros estamos.
Un jubileo para renovar la identidad y la misión
Hermanos, hermanas, pues al prepararnos para celebrar este jubileo que estamos pues ya propiamente dando este arranque, recibamos de veras este tiempo de gracia como una llamada que Dios nos está haciendo a todos, como decíamos, a renovar nuestra identidad, nuestra misión.
Agradecemos desde luego el camino recorrido durante estas 5 décadas, pero encomendamos también a Dios todo lo que viene, verdad, el esfuerzo presente vislumbrando hacia adelante, hacia el futuro.
Ciertamente pues hoy termina nuestro encuentro, pero continúa nuestra misión.
Nuestra misa, o esta misa con la que clausuramos este encuentro, quiere ser pues ese envío, ese envío misionero.
Les decía el otro día, ¿verdad?, que me parecía muy oportuno que estamos todavía pues en el mes dedicado a las misiones.
Y bueno, con este lema también, teniendo en el centro a Cristo y caminando juntos en nuestra misión.
¿Qué puedo hacer hoy para comunicar mejor el amor de Dios?
Por ello, pues esta pregunta que siga siendo nuestra directriz: ¿qué me está pidiendo Dios? ¿Y qué puedo hacer hoy para comunicar mejor el amor de Dios, el amor que he experimentado y que podemos hacer que otros lo experimenten?
Pues que María Santísima nos acompañe y que allí donde estemos nuestras palabras, nuestras decisiones y sobre todo nuestro testimonio ayuden a seguir construyendo una Iglesia que escucha, que comprende, que discierne y que anuncia con alegría y esperanza el amor de Dios.
Que así sea.






























