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La Tilma de Guadalupe abraza el dolor y la esperanza de las familias de personas desaparecidas en Saltillo

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Tilma Guadalupana
La Tilma de la Virgen de Guadalupe acompañó a familias de personas desaparecidas en Saltillo, llevando consuelo, oración y esperanza solidaria.

Saltillo, Coahuila. 9 de febrero de 2026.En el marco del itinerario de la Tilma de la Virgen de Guadalupe, la Pastoral de la Salud y la Unión de Enfermos Misioneros acompañaron con la imagen bendita a las familias de personas desaparecidas en Coahuila, llevando consuelo, cercanía y una esperanza que se niega a apagarse.

Este gesto pastoral tuvo lugar en la Plaza de Armas de Saltillo, frente al Árbol de la Esperanza, memorial que se alza como voz pública de la lucha, la memoria y la exigencia de justicia. Allí, un espacio herido por la ausencia se transformó en lo que muchos llamaron un “Tepeyac contemporáneo”: periferia existencial marcada por el sufrimiento y, al mismo tiempo, por una fe que resiste.

El Padre Osiel Gámez Constante dio inicio a este momento de gracia con una reflexión cercana y fraterna, dirigida a las familias que buscan incansablemente a sus seres queridos. Más tarde, unidos en el rezo del Santo Rosario, la comunidad elevó su oración no sólo por quienes continúan desaparecidos, sino también por tantas madres, padres y familiares que han enfermado o incluso fallecido bajo el peso de un dolor prolongado.

Tilma Guadalupana
En el Arbol de la esperanza

Como signo concreto de empatía y compromiso, los asistentes adoptaron el nombre de una de las personas cuya fotografía cuelga en el Árbol de la Esperanza, asumiendo el llamado a no olvidar y a cargar juntos la memoria. La Pastoral de la Salud compartió además una tarjeta con una oración, invitando a custodiar la esperanza del retorno y a sostener la fe en medio de la noche. Con esta acción, la Diócesis de Saltillo hace eco de las palabras del Santo Padre: amar llevando el dolor del otro. Un amor que no se queda en el gesto, sino que convoca a la comunidad a crecer en solidaridad, a acompañar de manera constante y a transformar la compasión en compromiso.

Que la Virgen de Guadalupe, Madre cercana y consoladora, siga caminando con estas familias y con todos aquellos que, desde la fe y la justicia, trabajan para que la esperanza tenga rostro, nombre y futuro.