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La Palabra de Dios sacia nuestra sed de sentido y de verdad sobre nuestra vida

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Este miércoles 11 de febrero de 2026, en la tradicional Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa León XIV ofreció una profunda catequesis sobre el vínculo esencial entre la Palabra de Dios y la Iglesia, continuando su ciclo de reflexiones sobre la Constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II.

El Santo Padre destacó que la Sagrada Escritura no es un libro antiguo o distante, sino una realidad viva que tiene su “hábitat” en la comunidad eclesial. Bajo la acción del Espíritu Santo, la Biblia nació del Pueblo de Dios y está destinada a él; en la vida y la fe de la Iglesia encuentra el espacio donde revela su sentido y manifiesta su fuerza.

León XIV recordó que la Iglesia ha venerado siempre las Escrituras junto al Cuerpo del Señor, alimentándose en la liturgia de ambos: la Palabra de Dios y la Eucaristía, que se ofrecen a los fieles como “pan de vida”. Asimismo, afirmó que la Escritura y la Tradición sagrada se consideran conjuntamente como la regla suprema de la fe.

El Pontífice subrayó que la Iglesia nunca deja de meditar y reflexionar sobre la Escritura porque ésta tiene el propósito de hacer conocido a Cristo y abrirnos al diálogo con Dios. Citando a San Jerónimo: “La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo”, recordó que la Palabra tiene un papel activo y vigoroso en la comunidad cristiana: sustenta, anima y fortalece la fe de los creyentes.

En su enseñanza, el Papa también destacó que el amor por la Palabra de Dios debe guiar el ministerio de aquellos que la proclaman (obispos, sacerdotes, diáconos y catequistas) y que los estudios bíblicos y la teología encuentran su fundamento en la Escritura misma, que es alma de toda teología.

León XIV añadió que la Palabra de Dios no solo alimenta a la Iglesia desde dentro, sino que la impulsa hacia la misión, ya que el mundo está rodeado de muchas “palabras vacías”, mientras que la Palabra de Dios responde a la sed humana de sentido y de verdad.

Al concluir la audiencia, el Papa saludó a los fieles presentes y les invitó a abrir el corazón y la mente para recibir el don de la Palabra, siguiendo el ejemplo de María, “Madre de la Iglesia”, y a leer y contemplar las Escrituras para que nutran su fe y guíen su camino cristiano.

Papa León XIV saludando a asistentes de la Audeincia General. (Foto Vatican Media)