
Saltillo, Coahuila. — La Diócesis de Saltillo se une en oración y esperanza cristiana ante la partida a la Casa del Padre del Presbítero José Alonso Gaytán Del Bosque, acaecida este 24 de noviembre a la edad de 46 años. Más que un adiós, la comunidad diocesana celebra el testimonio de un pastor que, incluso en la fragilidad de la enfermedad, nunca dejó de reflejar la alegría del Evangelio.
Un ministerio marcado por la cercanía
Ordenado sacerdote el 3 de julio de 2010, el Padre Alonso vivió sus 14 años de ministerio con una intensidad contagiosa. Su servicio pastoral lo llevó a diversas comunidades donde dejó una huella imborrable de carisma y sencillez.
El abrazo a la enfermedad como camino de fe

Durante más de dos años, el Padre Alonso enfrentó una dura batalla contra el cáncer con una entereza que conmovió a fieles y hermanos sacerdotes. Lejos de apartarse de su misión, abrazó su cruz con valentía, manteniéndose activo y cercano a su comunidad mientras sus fuerzas se lo permitieron. Su frase recurrente de saludo, «¡Ave María!», se convirtió en un símbolo de su profunda devoción mariana y su fe inquebrantable.
Legado de un pastor alegre
«Su vida y ministerio reflejan la entrega fiel de un pastor que buscó siempre servir, acompañar y amar al Pueblo de Dios», expresó la Diócesis de Saltillo en su mensaje oficial. Monseñor Hilario González, Obispo de la Diócesis, destacó durante la misa de exequias la capacidad del Padre Alonso para ser un puente entre Dios y los hombres, siempre con una sonrisa y una palabra de aliento.
El Padre Alonso Gaytán descansa ahora en la paz del Señor, dejándonos la lección de que el sacerdocio es un regalo que se entrega hasta el último suspiro. Descanse en paz.





































