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Pastoral Social: de la asistencia a la promoción humana

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Informe de comisionados

Comisionados diocesanos del nivel de Servicios Pastorales presentaron avances y retos en la Asamblea Presbiteral celebrada en Monclova, Coahuila.

Monclova, Coahuila.

En el marco de la Asamblea Presbiteral celebrada del 3 al 5 de noviembre de 2025, los comisionados de Pastoral Social, del nivel de Servicios Pastorales de la Diócesis de Saltillo presentaron los avances, desafíos y nuevas perspectivas en un diálogo fraterno con los sacerdotes y responsables parroquiales.

Encabezada por el Pbro. Martín Hernández, recientemente nombrado Comisionado Diocesano para la Pastoral Social, la participación de los equipos destacó por su mirada esperanzadora y su compromiso en renovar la acción caritativa de la Iglesia, impulsando una pastoral que promueva la dignidad humana, la justicia y la fraternidad.

De la asistencia a la promoción humana

Uno de los temas centrales fue la necesidad de transformar las acciones de Cáritas parroquial, pasando de un modelo asistencialista —centrado en despensas, medicamentos o ropa— a un modelo de promoción humana integral, que evite la dependencia y fomente la autonomía de las personas.

“Ya no se trata solo de dar, sino de ayudar a levantarse y reconstruir la vida”, fue una de las ideas que resonaron en el encuentro. Se mencionaron experiencias inspiradoras, como cursos de tanatología, bazares solidarios y programas de apoyo para el transporte o los medicamentos de quienes más lo necesitan.

Asimismo, se subrayó la importancia de formar y capacitar a los equipos parroquiales de Cáritas, ampliando la red de apoyo y vinculación entre comunidades.

Colaboración con los presbíteros y trabajo en red

Los participantes exhortaron a los párrocos y rectores a permitir y animar la participación de sus equipos en reuniones, talleres y diplomados de la Pastoral Social, recordando que el año anterior se lograron movilizar más de 4 millones de pesos en recursos y ayudas gracias al trabajo voluntario y la generosidad de la comunidad.

La Pastoral de la Salud hizo un llamado a establecer equipos parroquiales en cada comunidad, con especial atención a los enfermos y personas vulnerables. Próximamente se ofrecerán diplomados y talleres de capacitación para agentes en esta área.

Compromiso con la vida, la justicia y la inclusión

Desde la Pastoral Penitenciaria y la prevención de adicciones, se invitó a las parroquias a sumarse a programas preventivos como ligas deportivas y talleres de oficios para jóvenes en riesgo, así como a apoyar económicamente esta labor, que requiere gran esfuerzo y sensibilidad.

La Pastoral de Derechos Humanos presentó iniciativas de formación básica en derechos y valores cívicos, y destacó la atención pastoral a familiares de desaparecidos mediante colectivos como FUUNDEC y FUNTEC, reafirmando la presencia de la Iglesia junto a quienes sufren.

También se reconoció la relevancia de la Pastoral de Migrantes y la Construcción de Ciudadanía, en un estado donde el tránsito y asentamiento de migrantes exige una respuesta humana y evangélica.

Nuevas fronteras de la Pastoral Social

Mirando hacia el futuro, se propuso ampliar las dimensiones de trabajo a temas emergentes como ecología integral, defensa del agua y territorio, atención a la discapacidad, a la mujer y a las personas mayores.

Se destacó la estrecha colaboración entre Cáritas Diocesana y Cáritas Asociación Civil, que actúa como patronato y gestor de recursos en coordinación con otras instituciones y el Banco de Alimentos, especialmente ante emergencias y desastres naturales.

Una pastoral viva, comprometida y transformadora

La reunión concluyó con un llamado a responder una encuesta diocesana de diagnóstico para identificar necesidades en las parroquias y consolidar equipos de trabajo.

Los comisionados coincidieron en que la Pastoral Social es el rostro visible de la caridad cristiana, y que su misión no puede reducirse a la ayuda material, sino que debe traducirse en promoción de la vida, defensa de la dignidad y construcción de una sociedad más justa y fraterna.

“El Evangelio no se predica solo con palabras, sino con obras de amor que devuelvan esperanza y restituyan la dignidad a cada persona”, expresaron los participantes al cierre de la asamblea.