Un mensaje histórico que renueva la esperanza y reconoce su aporte al país
En un gesto poco común y de enorme fuerza moral, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) aprobó por abrumadora mayoría —216 votos a favor— un mensaje especial durante su Asamblea Plenaria de Otoño, en defensa de la dignidad y los derechos de los inmigrantes. Es la primera vez en doce años que los obispos recurren a este tipo de pronunciamiento, reservado solo para momentos de urgente relevancia pastoral y social.
El mensaje expresa profunda preocupación por el clima de miedo, la denigración creciente y las prácticas de control migratorio que afectan a miles de familias. Los obispos lamentan la separación de seres queridos, las amenazas a lugares de culto, las condiciones en centros de detención y la pérdida arbitraria de estatus migratorio.
A la vez, reconocen con gratitud que, por generaciones, los inmigrantes han contribuido “inmensamente al bienestar de nuestra nación”, y reafirman que los valores de seguridad nacional y dignidad humana no son opuestos, sino complementarios.
Inspirados en las Escrituras y fieles a la tradición de la Iglesia, los obispos reiteran que la defensa del migrante surge del corazón del Evangelio: el Dios que escucha al pobre, el Buen Samaritano que se inclina ante el herido, el Cristo que se identifica con los más pequeños.
“¡No están solos!”, proclaman a los inmigrantes. Y animan a sacerdotes, consagrados y fieles laicos a redoblar su acompañamiento a quienes sufren. Asimismo, rechazan las deportaciones masivas y toda retórica inhumana que divida o incite a la violencia.
Los obispos concluyen con una nota de esperanza: “Seguimos siendo hombres y mujeres de esperanza, y la esperanza no defrauda” (Rom 5,5). Con la mirada puesta en Nuestra Señora de Guadalupe, piden que su manto proteja a todos y acerque los corazones al amor de Cristo.
Un mensaje breve, contundente y profundamente pastoral que busca iluminar el debate nacional y recordar que cada migrante es, ante Dios y ante la nación, un hermano con dignidad inviolable.






































