Inicio La voz del Papa hoy Jesucristo, revelador del Padre: catequesis de León XIV sobre Dei Verbum

Jesucristo, revelador del Padre: catequesis de León XIV sobre Dei Verbum

14
Audiencia General: León XIV profundiza en Dei Verbum y la revelación en Cristo
Conocer al Padre a través de Jesucristo: enseñanza de León XIV sobre Dei Verbum

AUDIENCIA GENERAL

Catequesis – Los Documentos del Concilio Vaticano II. 

I. Constitución dogmática Dei Verbum 2. Jesucristo, revelador del Padre.

Este miércoles 21 de enero, en la tradicional Audiencia General del Vaticano, el Papa León XIV continuó su ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, centrando su reflexión en la Constitución dogmática Dei Verbum sobre la Revelación divina. En un clima de oración y profunda atención, el Pontífice invitó a los fieles a comprender que Dios se da a conocer no como idea abstracta, sino como Persona que nos ama y nos revela su misterio en Jesucristo.

Frente a peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI, el Papa explicó que la Revelación es un acto relacional y completo, que nos introduce en el misterio íntimo de Dios. San Juan nos recuerda que “Dios amó tanto al mundo…” y, precisamente en Jesucristo, Dios se hace accesible y cercano: no solo comunicando verdades, sino compartiendo su misma vida con nosotros.

León XIV subrayó que en Jesucristo, Verbo encarnado, se manifiesta la verdad más profunda acerca de Dios Padre y del destino humano. A través de su humanidad real: sus palabras, sus gestos, sus milagros y, sobre todo, su entrega pascual, conocemos al Padre y descubrimos nuestra identidad como hijos amados.

La Dei Verbum afirma que la Revelación no se reduce a un conjunto de proposiciones, sino que se realiza en la persona de Cristo, mediador y plenitud de toda revelación. Esta verdad nos llama a una fe que no se detiene en lo intelectual, sino que se hace vínculo de amistad y confianza con Dios a través de la oración y la escucha de su Palabra.

El Santo Padre finalizó recordando que, siguiendo a Jesús hasta el final, el cristiano puede afirmar con confianza que nada puede separarnos del amor de Dios, porque en Cristo Dios nos ha dado el don más grande: su propio Hijo: “Gracias a Jesús, el cristiano conoce a Dios Padre y se abandona a Él con confianza.”