La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) exige a las autoridades proteger la vida y los espacios sagrados, tras un fin de semana marcado por el luto y la indignación nacional.
26 de enero de 2026
En un mensaje cargado de dolor y firmeza, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha hecho eco del clamor de millones de ciudadanos que hoy condenan la violencia desbordada en el país. El pronunciamiento surge tras dos hechos que han sacudido la conciencia nacional: la masacre de 11 personas en un campo de fútbol en Salamanca y el ataque incendiario contra la emblemática Catedral de Puebla.
Luto en el deporte: La tragedia de Salamanca
Lo que debía ser una tarde de convivencia comunitaria en la comunidad de Loma de Flores, Salamanca, se transformó en una escena de horror. El domingo 25 de enero, un comando armado irrumpió en los «Campos de las Cabañas», abriendo fuego contra los asistentes mientras se disputaba un partido de fútbol amateur.
El saldo oficial es devastador: 11 personas fallecidas y 12 heridos, incluyendo mujeres y menores de edad. Este acto, que la Iglesia califica como una «agresión que lastima profundamente la dignidad humana», ha dejado a una comunidad sumida en el miedo y la exigencia de justicia.
Fuego contra la fe: Atentado en la Catedral de Puebla
Simultáneamente, la indignación se extendió a la capital poblana. La Catedral de Puebla fue blanco de un ataque vandálico e incendiario que afectó una de sus puertas principales. El Arzobispo de Puebla, tras agradecer la respuesta de los servicios de emergencia, sentenció que «la fe es más fuerte que el fuego», mientras que el Episcopado subrayó que este hecho no solo daña un edificio, sino el patrimonio espiritual y cultural de la humanidad.
Un llamado al compromiso y a la paz
Ante este escenario, los obispos de México no se limitaron a la condena; lanzaron un enérgico llamado a las autoridades para que asuman su responsabilidad ineludible de proteger la vida, la seguridad y los espacios sagrados.
Esta nota no es solo un reporte de daños; es una invitación al compromiso. La Iglesia exhorta a todas las instituciones y a la ciudadanía a trabajar unidos por la paz. La construcción de un México seguro no depende únicamente de la vigilancia, sino de la reconstrucción del tejido social y de la valentía para no normalizar la tragedia.

¿Hasta cuándo permitiremos que el miedo dicte nuestra cotidianidad? Hoy, la voz de los obispos es la voz de un pueblo que exige un alto total a la impunidad.






































