Saltillo, Coahuila. Con un método pastoral claro y participativo, se llevó a cabo una exposición formativa dirigida a catequistas, que estuvo a cargo del Padre Javier Yael Cebada Tejeda, de la Diócesis de Orizaba Veracruz. Quien además es miembro de la Dimensión Nacional para la Nueva Evangelización y Catequesis.
Su reflexión se centró en los desafíos actuales de la iniciación a la vida cristiana y la necesidad de renovar el modelo catequético en la Diócesis de Saltillo.
La exposición se desarrolló en tres momentos: contemplar, discernir y proponer, una manera concreta de vivir el tradicional “ver, juzgar y actuar”. En el primer momento, se invitó a los participantes a mirar la realidad que hoy acompaña la catequesis: el contexto familiar, social y cultural donde niños, adolescentes y familias viven su fe. A partir de un ejercicio comparativo, los catequistas identificaron cambios significativos respecto de otras épocas: antes se percibían ambientes con mayor respeto, compromiso y prácticas religiosas más estables; hoy aparecen nuevos factores que influyen de manera directa en los procesos formativos.
Entre las situaciones señaladas por los participantes se mencionaron: la pérdida del sentido de trascendencia, el debilitamiento del papel formativo de los padres, migración, uniones libres, abandono y madres solteras, divorcio y nuevas uniones, credos distintos dentro de la misma familia, impacto de redes sociales y cultura digital, descalificación de la fe desde el anonimato, rezago educativo, violencia, roles familiares invertidos, adicciones, delincuencia y diversas expresiones de religiosidad o pseudo-espiritualidades que confunden la vivencia cristiana. El enfoque, se aclaró, no fue el juicio, sino la lectura pastoral de la realidad para no normalizar la crisis y poder responder con mayor lucidez.
En el segundo momento, dedicado al discernimiento, se subrayó que la respuesta no consiste en “hacer lo mismo con ajustes”, sino en una auténtica conversión pastoral, como lo pidió la Iglesia desde Aparecida (2007). Se insistió en un nuevo paradigma de catequesis, entendido como un proceso con etapas graduales, acompañamiento cercano e inspiración catecumenal, integrando signos, símbolos, oración y celebraciones, en una formación que alcance todas las dimensiones de la persona.
Uno de los puntos centrales fue recordar que el catequista está llamado a ser acompañante, más que transmisor de contenidos en estilo escolar. La meta es formar discípulos con un estilo de vida conforme al Evangelio, no solo acumular información religiosa. En esa línea, se remarcó que una etapa del proceso debe asegurar el encuentro personal con Cristo, sin el cual la iniciación queda frágil.
Finalmente, se precisó una distinción clave: la iniciación a la vida cristiana tiene un inicio formal (bautismo) y un cierre celebrativo (confirmación, según el itinerario diocesano). Después continúa la perseverancia en la fe, camino permanente del discípulo. La etapa de propuestas quedó planteada como siguiente paso: traducir el diagnóstico pastoral en líneas concretas para la vida parroquial, vicarial y diocesana, fortaleciendo la misión catequética en el contexto actual.
A continuación, te compartimos el video íntegro de la conferencia, para quienes deseen profundizar en la reflexión y conocer de primera mano los planteamientos presentados durante este encuentro formativo.






































