Vaticano, 2026. Con el lema “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”, el Papa León XIV presentó su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2026, invitando a la Iglesia y a la sociedad a redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión, especialmente hacia quienes viven la experiencia de la enfermedad y el sufrimiento.
En su mensaje, el Pontífice subraya que la compasión auténtica no es un sentimiento pasajero, sino una forma concreta de amar que combate la cultura del descarte y la indiferencia. Frente a un mundo marcado por la prisa y el aislamiento, el Papa propone detenerse, mirar al otro y compartir su dolor como camino de humanización y de fe.
La parábola que ilumina el cuidado
Inspirado en la parábola del Buen Samaritano, el Papa León XIV invita a situarse “con el hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, fundamentalmente, con Dios que nos ama primero”. Esta reflexión, señala, se comprende a la luz de la encíclica Fratelli tutti, de su predecesor Papa Francisco, que propone una fraternidad abierta y comprometida con los más vulnerables.
Tres claves para una pastoral de la salud con rostro humano
El mensaje se articula en tres grandes acentos pastorales aplicados al cuidado de los enfermos:
- El regalo del encuentro. El Papa destaca la alegría de la cercanía y la presencia. Amar, como enseña el Buen Samaritano, implica detenerse, dedicar tiempo y ofrecer una compañía que sane tanto como los tratamientos.
- Una misión compartida. La compasión se vuelve fecunda cuando se vive en comunidad. El cuidado de los enfermos no es tarea de unos pocos, sino un compromiso social y eclesial que refleja la salud moral de toda la sociedad.
- Movidos por el amor a Dios. Amar a Dios y al prójimo es inseparable. En el servicio desinteresado al enfermo, el creyente descubre su propia identidad y fortalece lazos de fraternidad que tienen su raíz en la fe.
Un llamado a la oración y a la solidaridad
En la conclusión de su mensaje, el Papa León XIV anima a adoptar un estilo de vida fraterno y solidario, a intensificar la oración por quienes sufren y a confiar a los enfermos a la intercesión de la Virgen María. Finalmente, dirige una bendición apostólica a todos los que, desde distintos ámbitos, acompañan y cuidan a los enfermos.
Con este mensaje, el Pontífice recuerda que la compasión cristiana no solo alivia el dolor, sino que transforma a quien la vive y construye una sociedad más humana y fraterna.






































