Amar llevando el dolor del otro
Con el inicio del mes de febrero, tradicionalmente dedicado a la salud e iluminado por la Jornada Mundial del Enfermo, la Iglesia vuelve la mirada hacia quienes viven la experiencia del dolor, la enfermedad y la exclusión. En este contexto, Papa León XIV ha invitado a la Iglesia y a la sociedad a redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión, a ejemplo del buen samaritano.
Inspirada por este llamado, la Tilma bendita, que fue entregada a cada obispo de México y tocada a la imagen original de Santa María de Guadalupe, ha iniciado su recorrido por la Diócesis de Saltillo, convirtiéndose en signo de consuelo, cercanía y esperanza.
Este itinerario guadalupano llevará la Tilma a espacios marcados por el sufrimiento, la enfermedad y las periferias existenciales, lugares que la Pastoral de Multitudes ha denominado “Tepeyac contemporáneo”. Hospitales, asilos, comunidades de enfermos y familias de personas desaparecidas serán puntos de encuentro donde la Virgen sale al paso del dolor humano para ofrecer su regazo materno.
La Pastoral de la Salud y la Unión de Enfermos Misioneros han preparado un recorrido que busca ser una auténtica experiencia de compasión, capaz de aliviar el sufrimiento, fortalecer la fe y transformar a la comunidad desde la ternura del Evangelio.
La Diócesis invita a todos los fieles a caminar junto a la Tilma, llevando la pedagogía guadalupana del consuelo y la cercanía a quienes más lo necesitan.
📅 Itinerario de la Tilma Peregrina

- 8 de febrero – Hospital Universitario, 12:00 h
- 9 de febrero – Plaza de Armas, 17:00 h Oración por las personas desaparecidas.
- 10 de febrero – Asilo de ancianos 15:30 h “El Ropero del Pobre”.
- 11 de febrero – Solemne Eucaristía por los enfermos, Parroquia San Juan Nepomuceno, 11:00 h
- 12 de febrero – Parroquia del Espíritu Santo, Adoración al Santísimo
- 13 de febrero – Parroquia de la Santísima Trinidad, Misa y Rosario por los enfermos
En este mes de la salud, la Iglesia recuerda que los enfermos son misioneros de la paz de Cristo, testigos de esperanza y maestros de compasión para una sociedad llamada a amar llevando el dolor del otro.






































