ASÍS, ITALIA. – No es solo un gesto de devoción; es un encuentro con la historia viva de quien hizo del Evangelio su propia piel. En el marco de los 800 años de su Tránsito a la vida eterna, la Basílica de San Francisco en Asís vive un acontecimiento histórico: la ostensión de los restos del «Santo de la Paz», un evento que ha movilizado no solo a la Iglesia, sino a toda una nación.
Un encuentro cara a cara con el Evangelio vivo

Desde el pasado domingo 22 de febrero, en una ceremonia cargada de simbolismo, los restos de San Francisco fueron trasladados desde su cripta habitual —situada en el pilar bajo el altar mayor desde el año 1230— para ser colocados a los pies del altar papal en la iglesia inferior.
Este traslado permite a los fieles una cercanía inédita. Durante un mes completo, hasta el 22 de marzo, se espera que más de 400 mil peregrinos crucen las puertas de la Basílica. No vienen a ver una reliquia inerte, sino a encontrarse con alguien que predicó con la fuerza de su vida y que hoy, ocho siglos después, sigue hablando al corazón del hombre moderno.
Italia recupera a su Patrón: Un momento de unidad
En un hecho que ha marcado la agenda pública europea, la fiesta de San Francisco ha regresado oficialmente al calendario civil de Italia como su Santo Patrón, tras casi medio siglo de haber sido suprimida.
La primera ministra, Giorgia Meloni, calificó esta decisión como un «momento de unidad» para el país, definiendo al santo de Asís como una de las figuras más distintivas de la identidad nacional italiana. San Francisco vuelve así a ser el centro no solo de la fe, sino del tejido social que busca en su mensaje de fraternidad un camino de paz.
El deseo del Papa: Que la paz encuentre eco
En una emotiva carta enviada a los ministros Generales de la Familia Franciscana, el Papa Francisco (en continuidad con el magisterio de sus antecesores) expresó su deseo de unirse espiritualmente a estas conmemoraciones. El Santo Padre ha pedido que este VIII Centenario no sea una mirada nostálgica al pasado, sino que el mensaje de paz franciscano encuentre un «profundo eco» en la actualidad de la Iglesia y en los desafíos de la sociedad contemporánea.
La invitación de este centenario es a redescubrir que la santidad es posible en lo cotidiano, en el respeto a la creación y en la sencillez.














































