El periodismo sigue vivo en medio de la tormenta digital: José Roberto Arteaga
Durante el Encuentro Nacional de Periodismo Católico, el editor adjunto de Forbes México reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la profesión y llamó a recuperar las historias humanas, la ética y la esperanza.
Casa OMPE, 16 de junio de 2026. En un contexto marcado por la revolución tecnológica, la irrupción de la inteligencia artificial y la creciente desconfianza hacia los medios de comunicación, el periodista José Roberto Arteaga, editor adjunto de Forbes México, aseguró que el periodismo no está en crisis por sí mismo, sino que quienes enfrentan la crisis son los periodistas y las condiciones en las que ejercen su labor.
Durante su ponencia magistral titulada “El periodismo en transición: ¿Dónde estamos hoy?”, presentada en el Encuentro Nacional de Periodismo Católico, Arteaga ofreció una profunda reflexión sobre el presente y el futuro de la profesión periodística en México y el mundo.
Inspirado en las palabras de Gabriel García Márquez, quien definió al periodismo como “el mejor oficio del mundo”, el comunicador recordó que la esencia del periodismo permanece intacta: la búsqueda de la verdad, el compromiso ético y la capacidad de narrar historias que transformen la realidad.
“El periodismo no ha cambiado. Sigue consistiendo en la ética, en la forma de contar historias que le importan a la gente y en el deseo de cambiar el mundo. La crisis está del lado de quienes ejercen el oficio”, afirmó.
Un oficio amenazado
Arteaga señaló que México continúa siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, situación que representa una de las mayores preocupaciones para la profesión.
A ello se suman otros desafíos estructurales como la fragmentación de las audiencias, la pérdida de confianza en los medios tradicionales, la dependencia de las redes sociales como fuente principal de información y la crisis económica que atraviesan numerosas empresas periodísticas.
Según explicó, las plataformas digitales transformaron radicalmente el ecosistema informativo, pues cualquier ciudadano puede hoy generar contenidos y competir por la atención pública.
“El consumidor se convirtió en prosumidor: produce contenido y también lo consume. Esto cambió para siempre la relación entre periodistas y audiencias”, señaló.
Inteligencia artificial: desafío y oportunidad
Uno de los temas centrales de la conferencia fue el impacto de la inteligencia artificial en la comunicación.
Arteaga reconoció que esta tecnología representa una transformación comparable a la invención de la imprenta, pero advirtió sobre los riesgos de la generación masiva de contenidos sin criterios éticos o periodísticos.
Sin embargo, consideró que la inteligencia artificial también puede convertirse en una herramienta poderosa para fortalecer las redacciones y mejorar los procesos informativos, siempre que permanezca subordinada al juicio humano.
“Lo que seguirá teniendo valor son las historias humanas contadas por seres humanos. La tecnología no puede sustituir la sensibilidad, la experiencia ni la ética del periodista”, afirmó.
Recuperar la confianza
El editor de Forbes destacó que uno de los grandes retos actuales consiste en reconstruir la credibilidad de los medios de comunicación.
Para ello propuso fortalecer la transparencia editorial, impulsar el periodismo de investigación, educar a las nuevas generaciones en el consumo responsable de información y fomentar narrativas que ayuden a comprender la realidad desde perspectivas constructivas.
Asimismo, invitó a los comunicadores a buscar aquellas historias que permanecen invisibles para la agenda mediática.
“Las historias más poderosas suelen encontrarse en los márgenes, entre quienes han sido ignorados o desplazados del centro de atención”, expresó.
Contar historias para hacer comunidad
En la parte final de su intervención, Arteaga compartió reflexiones personales sobre la vocación periodística, comparando el trabajo del periodista con el de un panadero que cada día se levanta para preparar el alimento que otros necesitan.
Subrayó que el periodismo sigue siendo un servicio profundamente humano que permite construir comunidad, generar diálogo y fortalecer la vida democrática.
“Lo más revolucionario hoy es sentarnos a conversar, escucharnos y contar historias para los demás”, afirmó.
Con un mensaje de optimismo inspirado en diversos referentes del periodismo contemporáneo, el ponente exhortó a los comunicadores a abrazar los cambios tecnológicos sin nostalgia, adaptarse a los nuevos formatos y mantener viva la pasión por narrar la realidad.
La conferencia concluyó con una invitación a ejercer un periodismo valiente, ético y cercano a las personas, convencido de que, pese a las turbulencias actuales, el oficio continúa siendo indispensable para la sociedad.




































