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Periodistas católicos, llamados a ser testigos y no solo productores de contenido

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Durante la Misa Solemne del Encuentro Nacional de Periodistas Católicos, Mons. Héctor López Alvarado destacó que la misión del comunicador cristiano no consiste únicamente en informar, sino en ser testigo del Evangelio. Subrayó la importancia de la ética, la escucha y la verdad en un contexto marcado por la desinformación, la polarización y los desafíos de la comunicación digital.
“La credibilidad más profunda del comunicador cristiano no nace de la tecnología que utiliza, sino de su encuentro con Jesucristo.” — Mons. Héctor López Alvarado.

“Serán mis testigos”: la vocación fundamental del comunicador cristiano

Homilía de Mons. Héctor López Alvarado
Obispo Auxiliar de Guadalajara y Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación

El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y serán mis testigos hasta los confines de la tierra. Por lo tanto, nos deja ver que el Espíritu Santo es el protagonista de la misión y los discípulos son testigos, no dueños del mensaje.

El Espíritu Santo es la fuerza que capacita y guía para la misión. Esto se reafirma en el Evangelio de San Lucas que hemos escuchado, donde Jesús les recuerda todo lo que había anunciado sobre Él y les dice nuevamente a sus apóstoles: “Ustedes son testigos de estas cosas”.

Encontramos así un común denominador entre la primera lectura y el Evangelio: la palabra que une ambas lecturas es testigos.

Jesús no les dijo: “Serán expertos, serán estrategas, serán administradores o productores de contenido”. Jesús les dijo algo mucho más profundo: “Serán mis testigos”.

Por lo tanto, la Iglesia nace como una comunidad de testigos llamada a la universalidad. El testigo no comunica una teoría; comunica una experiencia. El testigo habla de alguien a quien conoce. El testigo comparte algo que ha visto y que ha transformado su vida.

Por eso, antes de ser periodistas, comunicadores o responsables de medios, somos discípulos. Antes de transmitir un mensaje, estamos llamados a recibirlo primero. Antes de hablar de Cristo, necesitamos encontrarnos con Él.

El riesgo de hablar de Dios sin encontrarse con Él

Este es quizá el primer desafío para quienes trabajamos en la comunicación eclesial.

Podemos hablar todos los días de la Iglesia, cubrir eventos, redactar notas, publicar contenidos y difundir mensajes. Pero corremos el riesgo de acostumbrarnos tanto a las cosas de Dios que olvidemos o descuidemos encontrarnos con el Dios de las cosas.

La credibilidad más profunda del comunicador cristiano no nace de la tecnología que utiliza, ni del alcance de sus publicaciones o de sus “likes”. Nace de su encuentro con Jesucristo.

Los desafíos actuales de la comunicación y el periodismo

Queridos hermanos, vivimos tiempos fascinantes, pero también complejos.

Nunca antes habíamos tenido tantas posibilidades para comunicarnos. En segundos podemos llegar a miles de personas. Las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y las plataformas digitales ofrecen oportunidades extraordinarias para la evangelización.

Pero también vivimos tiempos marcados por profundas tensiones. La desinformación, las noticias falsas, la manipulación de contenidos, la polarización social, las presiones ideológicas y las distintas formas de censura, directa o indirecta, representan desafíos reales para el ejercicio del periodismo.

Por eso, el futuro del periodismo no dependerá solamente de los avances tecnológicos. El futuro del periodismo se juega, sobre todo, en el terreno de la ética.

Cuando la verdad deja de importar, la comunicación se convierte en ruido.

Cuando la dignidad de la persona deja de ser el centro, la información se convierte en mercancía.

Cuando desaparece la responsabilidad moral, la tecnología puede terminar sirviendo a intereses que dañan a nuestra sociedad.

Un periodismo humano, ético y evangelizador

Por eso resulta tan importante que este Encuentro Nacional quiera promover un periodismo con una mirada humana, ética y evangelizadora.

Mirada humana, porque detrás de cada noticia hay personas concretas.

Mirada ética, porque la verdad sigue siendo un valor irrenunciable.

Mirada esperanzadora, porque los cristianos sabemos que Dios sigue actuando en medio de nuestra historia.

El periodismo católico no está llamado a fabricar un optimismo ingenuo, ni tampoco a ocultar los problemas. Está llamado a mirar la realidad completa, con sus heridas y con sus luces, descubriendo en ella los signos de la presencia de Dios.

Por eso necesitamos comunicadores capaces de contar el sufrimiento sin explotar el dolor; capaces de denunciar la injusticia sin alimentar el odio; capaces de informar con rigor sin perder la compasión; capaces de mostrar la verdad sin renunciar a la caridad.

La escucha auténtica: camino de comunión

La escucha auténtica es una forma de amor. Y el periodismo que escucha se convierte en instrumento de comunión.

Me alegra que durante estos días de reflexión también hayamos tenido la oportunidad de profundizar en este aspecto: la escucha como elemento fundamental en el periodismo dentro de una Iglesia sinodal.

Esto adquiere además un significado especial porque nos estamos preparando para un proceso que nos conduce a los cincuenta años de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación en nuestro país.

No queremos que esta conmemoración sea solamente una fecha para recordar algo del pasado. Queremos que sea un tiempo de gracia para renovar nuestra misión.

María de Guadalupe, escuela de comunicación

Precisamente aquí, ante Nuestra Señora de Guadalupe, encontramos la mejor escuela de comunicación: la Virgen María.

Ella no quiso conquistar el corazón de San Juan Diego con argumentos complicados ni discursos elaborados. Comenzó escuchándolo, lo acogió en su dolor, le transmitió confianza y le hizo sentir que no estaba solo.

Antes de comunicar un mensaje, ella comunicó una presencia.

Antes de encomendar una misión, ofreció consuelo.

Y entonces pronunció aquellas palabras que siguen resonando entre nosotros y que tienen tanta actualidad ante todo lo que estamos viviendo en nuestro mundo y en nuestra sociedad:

“¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”

Comunicar esperanza en medio de nuestro tiempo

Quizá sea esta también la gran misión de quienes trabajan en la comunicación de la Iglesia: ayudar a que nuestros contemporáneos descubran que Dios sigue cercano a nosotros, que no están solos, que existe esperanza y que la misericordia de Dios continúa acompañando la historia de nuestro pueblo.

La noticia más importante

Queridos hermanos, pidámosle a Dios que nos conceda la fuerza de su Espíritu para ser testigos creíbles del Evangelio en nuestro mundo y en nuestra sociedad.

Que nuestros medios, nuestras palabras y nuestras publicaciones sean siempre instrumentos de verdad, de comunión y de esperanza.

Que nunca olvidemos que la noticia más importante que podemos comunicar al mundo es que Cristo vive y nos quiere vivos.

Que Santa María de Guadalupe nos enseñe a comunicar desde la cercanía, desde la escucha y desde la fe. Amén.