Cuatrociénegas, Coahuila, 4 de mayo de 2026.
En un ambiente de comunión, oración y esperanza, la Diócesis de Saltillo dio inicio a su Asamblea Presbiteral con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia de San José, presidida por el obispo Hilario González García, quien dirigió un profundo mensaje a sus sacerdotes y a la comunidad reunida.
Inspirado en el diálogo entre Felipe el Apóstol y Jesucristo —“Señor, muéstranos al Padre”—, el obispo destacó que esta petición sigue viva hoy en el corazón del pueblo de Dios. “Lo que la gente nos pide a los sacerdotes es sencillo y profundo: muéstrennos a Jesús”, expresó.
Durante su homilía, Mons. Hilario subrayó que el ministerio sacerdotal no se reduce a la administración de sacramentos o a la solución de necesidades inmediatas, sino que implica una misión más honda: transparentar el rostro de Cristo en medio del pueblo. “Quien vea al sacerdote —dijo— está llamado a descubrir en él el rostro de Jesús, y en Jesús, el rostro del Padre”.
Con tono cercano y exhortativo, invitó a los presbíteros a no sentirse incapaces ante esta exigencia, sino a recordar su identidad más profunda: configurados con Cristo, Buen Pastor, Maestro y Profeta. En este sentido, los animó a vivir su vocación con autenticidad, evitando toda apariencia o superficialidad, y dejando que cada acción pastoral —ya sea un sacramento, una escucha o un acompañamiento— sea reflejo vivo del Señor.
“El deseo más profundo de nuestra gente —afirmó— no es solo resolver una necesidad, sino encontrarse con Jesús”. Por ello, insistió en que cada encuentro con los fieles debe convertirse en una experiencia de gracia, donde el amor, la cercanía y la misericordia de Cristo se hagan visibles.
Finalmente, el obispo dirigió también un llamado a los laicos presentes, invitándolos a sostener a sus sacerdotes con la oración y la intercesión. “Ayúdennos a ser fieles a esta misión”, pidió, reconociendo que la vida sacerdotal se fortalece en la comunión con el pueblo de Dios.
Así, en este primer día de la Asamblea Presbiteral, la Iglesia en Saltillo renovó su compromiso de caminar unida, dejando que Cristo sea el centro y el rostro visible en cada acción pastoral.




































