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Mons. Hilario invita a vivir la Pascua dando razón de nuestra esperanza

Dar razón de nuestra esperanza: mensaje de Mons. Hilario González para el VI Domingo de Pascua
Mons. Hilario González invita a vivir el VI Domingo de Pascua fortalecidos por el Espíritu Santo, dando razón de nuestra esperanza y celebrando a las madres

DOMINGO 6º DE PASCUA

“Dar razón de nuestra esperanza”

Hechos 8,5-8.14-17; Salmo 66(65); 1ª Pedro 3,15-18; Juan 14,15-21


Cristo no nos deja desamparados

Como los apóstoles, seguimos repasando las enseñanzas de Jesucristo en este tiempo de Pascua para encontrar en sus palabras lo que nos da seguridad y anima nuestra esperanza. Cristo no nos deja desamparados, estamos firmes en la espera del Espíritu Santo, nuestro maestro y defensor.

Deseamos continuar celebrando la Pascua con amor incansable y manifestando en nuestras acciones el gozo y la paz que conmemoramos en nuestras celebraciones y sacramentos. Deseamos cumplir la palabra del Señor motivados por su amor, sabiendo que Dios habita en el corazón de sus fieles y esta presencia se manifiesta en nuestra vida.


El Espíritu Santo fortalece la fe de la Iglesia

El texto de Hechos de este domingo nos narra el descenso del Espíritu Santo sobre los creyentes, por la oración e imposición de manos de los apóstoles Pedro y Juan. Vemos un proceso de preparación en la predicación del diácono Felipe, quien anuncia a Cristo, realiza los signos que acompañan a la predicación del Evangelio, y dispone el corazón de las personas para bautizarse y luego recibir el don del Espíritu Santo.

Esta narración nos invita a valorar en nuestra Iglesia el proceso de evangelización y catequesis, que inicia en el seno de la familia y se prolonga en la comunidad eclesial, así como la celebración del sacramento de la Confirmación, como un momento decisivo en la madurez de la fe cristiana como discípulos y apóstoles de Jesús.


Las obras del Señor son admirables

Ante la experiencia de la efusión del Espíritu, la comunidad se alegra y alaba la misericordia del Señor que sigue distribuyendo su gracia en las personas que abren su corazón al Evangelio.

Las obras del Señor son admirables en verdad, celebremos la gloria y el poder de Dios, alabemos de corazón sus signos cercanos de compasión, escuchemos lo que Dios realiza y veamos con admiración las señales que arropan nuestra vida y nos dan esperanza.


Dar razón de nuestra esperanza

El apóstol Pedro en su carta nos exhorta a venerar en nuestro corazón a Cristo Señor, dispuestos siempre a dar las razones de nuestra esperanza a quien nos lo pida, con sencillez y respeto, con una conciencia en paz.

Esta veneración a Cristo significa que hemos de dar gloria a su nombre por medio de nuestro testimonio en la sociedad. Es una fidelidad que nace del corazón, no es superficial ni pasajera, sino que, aún en la persecución y la calumnia, el cristiano se mantiene en la esperanza segura de la salvación en Jesucristo.

La sencillez y el respeto van de la mano con la valentía para dar testimonio de lo que se cree y se espera. Tener la conciencia en paz significa que nuestro seguimiento de Cristo corrobora la predicación y ayuda a desmentir las calumnias y los prejuicios hacia el camino cristiano. Finalmente, hay que ser constantes en la práctica del bien a los demás.


El Paráclito permanece con nosotros

En el Evangelio, Jesús nos promete el Espíritu Paráclito, un abogado que estará siempre con nosotros para recordarnos la verdad. Podremos recibirlo porque lo conocemos de antemano, habita en nosotros desde el bautismo, nos llena con su amor en la confirmación, nos fortalece con sus dones y nos configura con Cristo.

No estamos desamparados, el Señor permanece vivo entre nosotros, su amor nos hace fuertes en la prueba, y nosotros seguimos firmes en la esperanza.


Un mensaje especial para las madres

En este día en que celebramos a las madres de familia, deseo para ustedes que su vocación materna sea fuente de felicidad y experiencia del amor divino.

“Estoy como un niño en brazos de su madre” (Salmos 131,2), imagen de seguridad y paz interior que encontramos en Dios, y que ustedes nos ofrecen con su ternura y presencia cordial.

Gracias por alimentarnos con su amor, sostenernos en la fe, animarnos en la esperanza. Bendiciones de gozo y paz para todas las mamás en su día.