En el marco de un encuentro internacional de misioneros digitales, Mons. Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, impartió la conferencia titulada “Un nuevo territorio de misión: la Iglesia habitando la cultura digital”, en la que invitó a redescubrir que la misión no nace de una estrategia pastoral, sino del amor mismo de Dios.
La Iglesia habitando la cultura digital
Conferencia de Mons. Lucio Ruiz
Secretario del Dicasterio para la Comunicación
Introducción
Ya nos hemos conocido con la mayor parte que compartimos la misa, la cena. Compartimos un poco la recreación, fuimos saludando, pero hay algunas caras nuevas, así que, a todos, buenos días.
Es una alegría muy grande poder estar aquí con ustedes en un grupo internacional.
El tema de la misión digital lo hemos comenzado con el Sínodo. Cuando al Papa Francisco le propusimos que, en esa experiencia profunda que quería hacer de renovación de la Iglesia a través de la escucha, dijimos:
“Padre, si quieres escuchar a toda la Iglesia y a parte de la Iglesia que no está en la Iglesia, nosotros podemos ir a encontrarla en las redes”.
Y ahí empezó todo un proceso muy particular que fue descubrir que ahí no comenzaba la idea de ir a evangelizar en las redes, sino que había gente que hacía cinco, diez, quince, veinte o veinticinco años que ya estaba haciéndolo en todas partes del mundo.
Desde China hasta las Américas, estaban presentes con su fe en el lugar donde estaban.
Lo que hicimos desde la Santa Sede fue ponerlos todos juntos. Ponernos todos juntos para hacer una fuerza viva, enamorada.
Por eso estar aquí con ustedes, que son un punto importante internacional, es muy emocionante.
I. ¿DE DÓNDE NACE LA MISIÓN?
La primera pregunta que nos tiene que venir a todos al corazón es:
¿De dónde nace la misión?
La misión en la Iglesia nace aquí:
“Como el Padre me envió a mí, yo los envío a ustedes.”
Esto es hermoso.
Esto es fundamental.
Esto es esencial.
Toda la fuerza viene de aquí.
La misión no nace de una estrategia pastoral.
La misión nace del amor unitario.
“Como el Padre me envió a mí, yo los envío a ustedes.”
Esto grábenselo infinitamente profundo en el corazón.
Porque toda dinámica, toda creatividad, toda estrategia, todo el trabajo, toda la fuerza y todo el descanso nacen de aquí.
La Iglesia es misionera por naturaleza
El Magisterio lo repite constantemente:
“La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el designio de Dios Padre.”
(Ad Gentes)
II. ¿HACIA DÓNDE VA LA MISIÓN?
La segunda pregunta es:
¿A dónde nos manda?
La respuesta nos la dio Jesús:
“Vayan por todo el mundo. Vayan a toda la creación.”
La misión viene de Dios y llega a todos.
Es una misión sin límites.
Los confines no son solamente geográficos.
Son culturales.
Son existenciales.
Son antropológicos.
Son los lugares donde se encuentra el ser humano.
Donde hay una sola persona, ahí llega nuestro confín.
Cada época, cada realidad y cada lugar tiene sus propios confines.
La misión exige una nueva salida
Como enseña el Papa Francisco:
“Todos somos llamados a esta nueva salida misionera.”
No existe una misión única y definida.
Cada cristiano y cada comunidad deben discernir cuál es el camino que el Señor les pide.
Todos somos invitados a salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a las periferias que necesitan la luz del Evangelio.
III. LA ENCARNACIÓN: LEY Y CRITERIO DE TODA EVANGELIZACIÓN
¿Cómo hizo Dios la misión?
La respuesta es:
Con la Encarnación.
Dios se encarna en la realidad humana.
La Encarnación es:
- Evento
- Ley
- Criterio
de toda evangelización.
Evento
“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.”
Dios tomó carne.
Tomó cultura.
Tomó lenguaje.
Tomó tiempo.
Tomó presencia.
Ley
Lo que no se asume no se redime.
Si queremos que Dios llegue:
- Hay que asumir.
- Hay que acercarse.
- Hay que hacerse presente.
- Hay que habitar.
Criterio
Toda misión debe hacerse como la hizo Él.
Cuando queremos saber qué hacer:
encarnémonos.
IV. PENTECOSTÉS: LA DINÁMICA DE LA MISIÓN
¿Cómo se realiza la misión?
La dinámica nos la da Pentecostés.
Antes de Pentecostés:
- Estaban encerrados.
- Tenían miedo.
Después de Pentecostés:
- Se llenaron del Espíritu Santo.
- Salieron.
- Predicaron.
Y ocurrió algo fundamental:
“Cada uno los escuchaba en su propia lengua natal.”
Los dos elementos de Pentecostés
1. Salir
Se pasa:
- del encierro a la salida;
- del miedo a la valentía.
2. Ser comprendidos
No basta predicar.
No basta hablar.
No basta enseñar.
Nos tienen que entender.
Pentecostés tiene dos elementos:
- Predicaban.
- Los entendían.
Muchas veces hemos olvidado esta segunda parte.
V. ¿QUIÉN ES EL MISIONERO?
El bautizado
Cada bautizado participa de la misión de Cristo y de su Iglesia.
No porque lo haya elegido.
Sino porque ha recibido el Bautismo.
El primer territorio de misión
El primer circuito misionero es:
- la familia;
- el matrimonio;
- el trabajo;
- la escuela;
- la universidad;
- el deporte;
- el tiempo libre.
Ahí comienza la misión.
No existen cristianos espectadores
Dice el Papa Francisco:
“Cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero.”
No hace falta ser:
- teólogo;
- experto;
- ilustrado.
Todo bautizado es un agente evangelizador.
VI. UNA IGLESIA EN SALIDA
Mons. Lucio destaca una de las frases más fuertes del Papa Francisco:
“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro.”
La misión implica riesgos.
Implica errores.
Implica equivocaciones.
Pero es mejor una Iglesia que se equivoca intentando evangelizar que una Iglesia paralizada por miedo.
VII. UNA SOLA MISIÓN Y MUCHAS MISIONES
Toda la Iglesia tiene una sola misión.
Pero esa misión se concreta de muchas maneras.
Pablo VI enseñaba:
“Toda la Iglesia está llamada a evangelizar y, sin embargo, en su seno existen diferentes tareas evangelizadoras.”
La riqueza de la evangelización está precisamente en esta diversidad.
VIII. ¿QUIÉN DEFINE LA MISIÓN?
La misión concreta la define la realidad.
La define:
- la cultura;
- el tiempo histórico;
- las necesidades humanas.
Pero sobre todo:
Los dolores y las necesidades de las personas.
Si queremos saber cuál es nuestra misión:
Miremos quién tiende la mano hacia nosotros.
Ahí está nuestra misión.
IX. EVANGELIZAR NO ES COMENTAR EL EVANGELIO
Mons. Lucio hace una advertencia especialmente dirigida a los misioneros digitales:
“Basta de comentar solamente el Evangelio del domingo.”
Porque quien busca el comentario del Evangelio ya sabe que existe el Evangelio.
La misión es llegar a quien:
- no conoce a Cristo;
- tiene dudas;
- necesita esperanza;
- busca reconciliación;
- necesita una caricia de Dios.
Eso hizo Jesús.
X. COMPRENDER LA CULTURA PARA EVANGELIZARLA
Antes de evangelizar debemos comprender la cultura en la que vivimos.
Mons. Lucio menciona algunas características de la posmodernidad:
- pluralidad;
- diversidad;
- desconfianza hacia las instituciones;
- subjetivismo;
- relativismo;
- predominio de la experiencia individual.
Posteriormente surge la cultura de la posverdad:
- la emoción por encima de los hechos;
- la opinión por encima de la verdad;
- dificultad para distinguir hechos y opiniones;
- manipulación de la información.
XI. LA CULTURA DIGITAL ES UNA VERDADERA CULTURA
Algunos datos mencionados:
- 6,040 millones de usuarios únicos de Internet.
- 5,780 millones poseen teléfono móvil.
- 5,660 millones utilizan redes sociales.
El usuario promedio pasa 33 horas semanales conectado.
Por eso:
La cultura digital ya no es solamente una herramienta.
Es una cultura.
Es un espacio habitado.
XII. EL CONTINENTE DIGITAL
San Juan Pablo II ya advertía:
“No basta con usar las tecnologías para difundir el mensaje cristiano.”
Hay que integrar el Evangelio en la nueva cultura creada por la comunicación moderna.
Posteriormente:
- surge el Sínodo Digital;
- se crea un grupo de estudio en la Iglesia universal;
- se publica “Hacia una plena presencia”;
- el Documento Final del Sínodo dedica un capítulo completo a la misión digital;
- el Papa León habla del mundo digital como un “nuevo continente por evangelizar”.
XIII. EL AGRADECIMIENTO DEL PAPA
Mons. Lucio concluye recordando las palabras dirigidas por el Papa a los misioneros digitales durante su Jubileo:
“Gracias por lo que han hecho. Gracias por lo que aman.”
La misión digital no comienza hoy.
Ya ha comenzado.
La Iglesia simplemente ha reconocido una realidad que el Espíritu Santo ya estaba suscitando en todo el mundo.
CONCLUSIÓN
Llévense tres ideas fundamentales:
1. Todos somos misioneros.
Por el Bautismo y la Confirmación.
2. La misión se concreta en el dolor y la necesidad de las personas.
Ahí se define nuestro envío.
3. Escuchemos el agradecimiento del Papa.
“Gracias por lo que hacen y por lo que aman.”
Porque la misión digital ya está viva.
Y hoy la Iglesia la reconoce como un nuevo territorio de misión.





































