San Luis Potosí. Durante el segundo día del XV Congreso Nacional Juvenil Misionero se llevó a cabo la ponencia de monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario de la Conferencia Episcopal Mexicana, quien habló a los jóvenes sobre la misión de ser constructores de paz y testigos del Evangelio en la realidad actual.
Bajo el tema de los jóvenes misioneros de paz, monseñor Héctor Mario destacó que nadie nace para hacer el mal y desarrolló diversos puntos para ayudar a los jóvenes a reconocer su vocación y misión.
Reconocer la vocación y escuchar la voz de Dios
El primer punto fue reconocer la vocación y entender que la vida es una aventura que se descubre día a día. En este camino, explicó, Jesús es el compañero que acompaña siempre, pues Él ya vivió la vida humana, es Hijo de Dios y también invita a cada persona a escucharlo.
Retomando el mensaje del Papa León durante el Encuentro con Jóvenes en Madrid, el obispo recordó algunas claves para escuchar a Dios: guardar silencio, buscar la verdad y reconocer que Dios conoce nuestra voz, por lo que no hay que tener miedo de expresar lo que se siente.
También invitó a los jóvenes a acercarse a la Palabra de Dios, una palabra viva que debe escucharse con el corazón, así como a vivir la adoración eucarística como un espacio para guardar silencio y buscar en el corazón el fuego del amor de Dios.
Monseñor Héctor Mario subrayó que la vocación misionera no comienza en el misionero, sino en Dios, quien ya soñaba con la vocación de cada persona. En medio del ruido y las distracciones de la vida cotidiana, señaló, es necesario aprender a guardar silencio para escuchar el llamado que Dios hace.
La misión nace de las necesidades del pueblo de Dios
El segundo punto abordado fue la misión. El ponente explicó que la misión no consiste en hacer únicamente lo que cada persona quiere o sueña, sino en reconocer aquello que el pueblo de Dios necesita. Como ejemplo, recordó que Jesús no se anunciaba a sí mismo como la misión, sino que anunciaba a Dios Padre y la construcción de su Reino.
La amistad con Jesús, camino hacia la paz
Otro de los temas centrales fue la amistad con Jesús. Retomando la invitación constante del Papa León a vivir esta amistad, monseñor Héctor Mario destacó que una amistad verdadera y fiel debe estar unida a Cristo. Asimismo, afirmó que la amistad es un camino hacia la paz y recordó las palabras de Jesús: “Ustedes ahora son mis amigos”.
Ser testigos del Evangelio con coherencia de vida
Finalmente, habló sobre la importancia de ser testigos. Explicó que quienes reconocen el llamado de Dios, tienen a Jesús como compañero de misión y viven una amistad con Él, están invitados a salir y dar testimonio.
Ante la realidad actual, señaló que el mundo necesita jóvenes que sean testigos y que, con coherencia de vida, muestren lo que verdaderamente es la Iglesia. Para alcanzar la paz, afirmó, es necesario estar convencidos de que no puede existir una verdadera paz si no se vive la amistad con Jesús y si no se comprende la misión que Dios confía a cada persona.
Durante su reflexión, también identificó algunas tentaciones que pueden quitar la paz, entre ellas la idea de que cada persona puede hacer con su vida lo que quiera sin que sus decisiones tengan consecuencias.
Un envío para ser sal, luz y esperanza
Como síntesis de lo vivido, monseñor Héctor Mario recordó a los jóvenes:
«Dios nos creó, Dios nos amó, Dios nos llamó y Dios nos envió.»
La ponencia concluyó con un mensaje del Papa León, quien invitó a los jóvenes a ser sal y luz del mundo, así como chispa de una humanidad nueva. Con este llamado, monseñor Héctor Mario cerró su charla recordando que los jóvenes están llamados a ser misioneros del Evangelio y constructores de paz.




































